El viejo marco: cultivar como acompañar
El paradigma tradicional, incluso cuando se vuelve “técnico”, suele conservar una base muy parecida: observar, corregir, esperar, volver a observar. A veces funciona. Muchas veces da la sensación de funcionar. Pero rara vez permite separar con claridad qué parte del resultado vino de la decisión y qué parte vino de la suerte.
En ese contexto, el operador aprende costumbres, no principios. Se vuelve bueno respondiendo, pero no necesariamente comprendiendo.
Ese modelo puede sostener un cultivo chico. No una plataforma que aspire a volverse estándar.